
Tras la llegada hace tan solo unas pocas semanas de Michel, como nuevo entrenador del Sevilla FC quedó muy claro que una de sus misiones principales era la de inculcarle a Jesús Navas la importancia que tiene en el juego de este equipo. Comentaba, incluso en tono jocoso, que “Jesús hace tantas y tantas cosas bien, tiene tantas posibilidades, que ¿también queréis que centre bien?“. Y estoy seguro que al oír aquellas palabras de Michel, todos pensamos en un sí rotundo y sin paliativos.
¿Pero era realmente ese el problema del juego de Navas? Sinceramente yo creo que no. Es más, en la retina de todos quedan partidos como el del Racing o el Granada en los que no se dieron resultados positivos para nuestros intereses, en los que el Duende de los Palacios fue una pesadilla constante para el equipo contrario y puso varios balones de gol que sus compañeros no supieron convertir en los goles de la tranquilidad y la victoria.Y llegaron las críticas, alentadas sin duda por el devenir del club.
Es evidente, que en una situación en la que el equipo no gana durante 8 jornadas consecutivas todos y cada uno de los miembros del plantel están en el punto de mira de las críticas, pero también es una realidad que las críticas a Navas han existido durante toda su carrera deportiva por parte de un sector de la afición. Sus escasos detractores le pedían más implicación en el juego en la época que formaba una de las mejores bandas derechas del panorama internacional junto a Dani Alves, si no la mejor. Al marcharse el brasileño, aquellos que alzaban la voz contra el palaciego tuvieron que esconderse rápidamente ante una temporada colosal en la que consiguió ser el máximo asistente de la liga.
Y es precisamente en este momento tan delicado de la temporada, tras las palabras de Michel en la que confiaba en recuperar la versión del mejor Navas, en que la figura de nuestro 7 abandona su enjuto cuerpo y se hace enorme, gigante, para llevar a su equipo en volandas hacia la victoria ante dos rivales que nos superan en la tabla clasificatoria como Osasuna y Valencia.
Un gol y dos asistencias en sendas victorias, son los “fríos números” que al final de temporada quedaran reflejados en sus estadísticas, pero la realidad es que todos hemos podido ver el jugador que sabemos que es, un futbolista con un desborde impredecible, que aparece incansablemente por toda su banda derecha. Comentaba en la previa que una de las mejores formas de frenar a Mathieu era permanecer muy arriba en el ataque para obligarle a defender y ayer pudimos comprobar cómo el guión se tornaba realidad y acabó pintandole la cara al buen lateral francés.
No voy a alzar las campanas al vuelo por estos dos resultados, ni siquiera voy a seguir ensalzando la figura de nuestro extremo de manera exacerbada, simple y llanamente voy a confiar en un jugador que, lo haga bien o mal, lo da todo por el escudo del Sevilla FC en cada partido y que ha demostrado durante muchas temporadas que no se borra de ninguna batalla por complicada que sea la situación.
Porque estoy seguro de que una de las claves de que el Sevilla siga remontando posiciones en la tabla clasificatoria, depende y muy mucho de seguir adelantando por la derecha. Y por suerte para nosotros, en el fútbol eso no está prohibido.
Valen Bermúdezvalen.bermudez @sevillismo.com
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