
Tarde. Bastante tarde. Pero reconozcamos que para José María del Nido Benavente ha debido ser duro asumir que el Sevilla FC ha estado viviendo en una burbuja deportiva que ha reportado años de increíble bonanza económica e ¿irrepetible? gloria deportiva.
La realidad es la que es y el club ha vivido por encima de sus posibilidades al amparo de éxitos y traspasos. Se ha disfrutado como nunca pero, como cualquiera en su economía familiar, hay que readaptarse al hoy. Una vez que el éxtasis ha quedado atrás por la lógica de la competición (oigan, a veces no se gana, ¿recuerdan?) y la tremenda crisis económica (mercado actual ínfimo en comparación al de mediados de la década pasada) ha tenido un cierto efecto bumerán, ese hoy obligaba a un análisis de este calibre. Insisto, tarde; insisto, necesario se mire por donde se mire. Quien espere una feroz autocrítica vive en otra ciudad, me temo.
Dos cuestiones espinosas por encima del resto para el Sevilla FC 2012-2013: el banquillo y el consejo. Que siguiera Míchel es, entiendo, lo más razonable. Los relevos directivos son naturales, nada es eterno, pero ojo a cómo se gestiona la transición de este nuevo Sevilla… y lo que esté por venir.
Decir que Míchel puede ser el futuro y que Caparrós es el pasado es algo simplista. Pero hagamos la siguiente reflexión. Recuperar a Caparrós, además de no garantizar nada (salvo una apuesta por la cantera bastante mayor que con Míchel), supondría simbólicamente volver al punto de partida. A diez años atrás. A cuando Del Nido se hizo cargo de la nave. Una cosa es hacer ley sus axiomas (me hierve la sangre roja, nosotros a lo nuestro, veo-azúcar-mucho-azúcar-y-no-me-gusta-el-azúcar, etc) y otra muy distinta comenzar una segunda etapa indefectiblemente condicionada por la primera. Su trayectoria es más que destacable, pero habría que pensar cuánto tiempo va a tardar el abonado en olvidarla y recordar cuando bramó para dar por terminada la fase de consolidación y comenzar la del extraordinario crecimiento posterior. No lo duden, el interés de Caparrós en volver ha sido muchísimo mayor que el del Sevilla en que vuelva. Míchel, en cambio, guste más o guste menos, tiene todo por hacer y conoce de primera mano qué funciona y qué no del Sevilla actual, y qué puede funcionar y qué no.
De entrada, nadie mejor para encarar quién debe quedarse y quién salir. Sí debería aprender Míchel de cómo Caparrós gestiona sus intervenciones ante la prensa y qué mensajes transmite. Cuestión aparte es que el club esté dispuesto a tomar decisiones dolorosas para encarar la nueva etapa. No son pocos quienes temen que Míchel se convierta en un entrenador más ‘cómodo’ que Caparrós si toca ‘tragar’, porque también son abundantes las referencias a la evolución del presidente en cuanto a la parcela deportiva, mucho más ‘participativo’ en la segunda mitad de su década de mandato. Aquí se incluiría, por ejemplo, la mención que hizo Del Nido al fin de los sueldos de Champions. Veremos si eso también afectará a los directivos…
El tema del consejo es uno de los dos ‘peros’ que se pueden poner a la comparecencia de un Del Nido poco paciente con preguntas incómodas (esto ha sido así siempre). El otro es hablar de fichajes fracasados como si toda la responsabilidad fuera del futbolista y no de quienes apostaron por ellos. Personalizar tiene sus riesgos y sacar a colación a Kone, que llegó en la plenitud de Luis Fabiano y Kanoute, sufrió lesiones gravísimas y nunca fue muy bien tratado por la grada parece, como mínimo, poco fino. “Alguien será el responsable, yo no lo soy”. Mire, usted es el máximo responsable de todo, de todo lo bueno, de todo lo buenísimo y de todo lo malo. Sí o sí.
No dudo que la intención de José María del Nido, como dijo, no es blindarse ni colocar a sus hijos, pero llegar a esa conclusión está al alcance de cualquiera por injusta que pudiera ser, máxime con sus pretensiones y movimientos accionariales. No hay mejor blindaje que el de las acciones, de eso no hay duda. Reconozco que la composición del consejo de administración resulta una cuestión muy alejada del interés real del aficionado. A diferencia de la cuestión deportiva, la urgencia en cambios directivos es relativa. El tiempo dirá si Del Nido premia la fidelidad de Manuel Vizcaíno cuando salga José María Cruz y si dará galones en marketing a su hijo ya consejero (llevan meses preparándolo). En cualquier caso, la época reciente del Sevilla ha sido francamente presidencialista y no descarten una reducción de órganos de poder y de ‘ejectivos’. Lo único malo es que la indefinición termina por convertir en asunto de debate algo que debería ser muy secundario. Parece más complejo reducir en un tercio el presupuesto. El verano va a ser movidito si no se da con la tecla en ese sentido.
Jesús Ollero
@ollerista en twitter
Jesús Ollero es un periodista con más de diez años de experiencia en periodismo, los últimos cinco en prensa digital. Jefe de Información en Redacción Central de Joly Digital en el Grupo Joly, además de conferenciante y ponente en seminarios y congresos especializados.