
Esta ciudad ya sabe lo que es sufrir un castigo de estas proporciones. El Sevilla vivió en 2007 la traumática marcha de Antonio Puerta, la zurda de diamantes, al tercer anillo del Pizjuán. En aquella ocasión fue por una malformación cardíaca. Grabadas están en las retinas de todos las imágenes de Antonio sobre el césped, de la asistencia de Dragutinovic y de su posterior traslado al hospital. Antonio se marchó y aquel fue el día más triste de la historia del Sevillismo. Aquel día también fue un punto de inflexión. El Sevillismo y el Beticismo se unían para tratar de paliar el dolor por la marcha de un futbolista que llegó tan dentro en los corazones de todos que aquel día no existieron colores ni bandos. Aquel día lloraba una ciudad entera y lloró el mundo del fútbol.
En 2009 tocó volver a estremecerse. Un nuevo golpe para los aficionados al fútbol que volvió a conmover a la sociedad. Dani Jarque se desplomaba en la habitación de su hotel y también nos dejaba. Una asistolia, el corazón, el maldito corazón. El corazón al que tanto se le exige cuando se es deportista de élite y que, de no estar en perfectas condiciones, no puede soportar el ritmo. El españolismo vivió entonces su agosto negro, como también le tocó vivir al Sevillismo. Agosto se cobró una segunda víctima.
Este año también se fue Manolo Preciado, hombre a quien la vida siempre castigó y que al fin descansa en paz. Querido por todos, quizá fuese mejor así. Se le despidió con honores y parecía que ya era hora de dejar de llorar y de levantar la cabeza. El fútbol es un deporte precioso que sólo debería deparar alegrías pero algunas circunstancias son inevitables.
Y por si no hubiese sido suficiente castigo, hoy toca llorar la marcha de Miki Roqué. La joven promesa bética no ha podido superar el cáncer que trataba de combatir y que le hizo abandonar el fútbol. La familia verdiblanca llegó a recibir buenas noticias, se dijo que Miki superaba poco a poco su enfermedad y que volvería a los terrenos de juego pero ayer la noticia cayó como un mazazo sobre los aficionados del fútbol, pero con más fuerza sobre los aficionados béticos.
Que descanses en paz Miki, estés donde estés. No te preocupes, no tengas miedo, Antonio cuidará de ti. Saluda a Dani cuando le veas. Pasad a saludar a Manolo cuando le veáis y recordadle que nadie aquí le olvida, nadie os olvida a ninguno.
Mentiría si dijese que no sé por lo que están pasando los béticos. Me tocó vivir la marcha de Antonio y sé que, hasta que no se encaje el golpe, nada podrá aliviar la angustia y las ganas de gritar. Pero los sevillistas estamos con vosotros. Se ha ido un hermano futbolista y Sevilla ha de estar unida, como siempre debió estar. Como ya se ha dicho muchas veces, menuda liga la que se está formando en el cielo. Se llevan a todas las perlas.
Hoy es día de luto. Hoy no hay colores. Hoy sólo hay hermandad.
Imagen Beticismo


