
Estando en el trabajo estos días después de la necesaria y ansiada victoria del sábado me pongo a pensar y a darle vueltas a un tema que incluso a veces me llega hasta a emocionar.
Por mi trabajo, soy celador en un centro de diálisis, trato con muchas personas mayores con problemas renales, y ya os adelanto yo por si no lo sabéis que este tipo de pacientes son especialmente “complicados” de llevar a veces. Pero claro, como cualquier persona tienen sus gustos y sus debilidades.
Hay sevillistas, béticos, culés, madridistas… pero mi debilidad son los sevillistas, los Sevillistas de Granito, aunque la verdad es que me llevo bien con todos.
Tenemos al sevillista que no es capaz de verlo por televisión, ya que lo pasa fatal y no soporta esa “presión”, que me dice que graba el partido y si gana lo ve y si pierde pues lo borra y a otra cosa.
Está el sevillista que por los achaques de los años su vista no le alcanza a verlo por televisión pero no falta a “su” cita cada partido con el 792 de la onda media, un clásico donde los haya.
También tenemos a una paciente, declarada “antibética”, que ha trabajado durante toda su vida como limpiadora en la casa de todos los sevillistas y que ha viajado por todos los campos de España acompañando a su equipo del alma junto a Biris Norte. Esta paciente es realmente especial para mi debido a los “cojones” que tiene a pesar de la edad y su enfermedad, y viene a recibir la hemodiálisis cada día con una camiseta antigua del Sevilla FC, qué grande es, qué de historias me ha contado, y cómo se emociona con los goles de su equipo, de nuestro equipo.
Otro sevillista, éste más joven, me confiesa que en casa tiene dos televisores en el salón para no perderse nunca los partidos de nuestro equipo, todo un crack que además del Sevilla le gusta cualquier tipo de deporte. ; )
También el nefrólogo comparte esta pasión sevillista, se declara un ultra defensor de Jesús Navas y aunque al ser responsable de tantos pacientes el trabajo es lo primero, intenta tener siempre su Ipod Touch a mano con la radio oficial puesta, para ir escuchando qué tal va el partido.
Recuerdo también un paciente, ya trasplantado, que todo lo que salía de su boca al hablar de los jugadores del Sevilla era malo, ganara o perdiera el equipo, lo dicho, cada uno lo ve de un modo distinto…
Por supuesto, también hay pacientes béticos que se alegran por mi cuando el Sevilla gana e incluso me dicen; “Que ganen los dos ¿no?”, a lo que yo les respondo, “qué remedio, por que cada vez que te digo que pierda tu equipo y gane el mío es al contrario…”, ya lo véis, las manías de un servidor…
En mi trabajo, como en el estadio, hay gente que disfruta a su manera viendo a su equipo, y aunque yo tengo claro que la mejor forma para ir a ver a tu equipo es animar y dejarte la garganta alentando a los tuyos durante los noventa minutos de partido, hay aficionados que disfrutan a “su manera”.
Por ejemplo, de un tiempo hacia aquí, éste que os escribe disfruta y de que manera viendo a la grada feliz, viendo a la grada cantar tras una victoria, y a veces me quedo callado para disfrutar de tan bella estampa, del sevillismo unido, del sevillismo feliz.
En los malos momentos me gusta animar a los míos, pero en los buenos ultimamente me emociono más observando al sevillismo y viéndolo disfrutar.
Cada uno lo vive a su manera, como quiere o como puede.
¿Y tú, conoces a alguien con algún modo especial de vivir los partidos?
¿Cómo afrontas tú los partidos del Sevilla?
Imagen: La Palangana Mecánica.
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