Ya está aquí el lunes, otro comienzo de semana nuevo que llega para los sevillistas con una gran alegría tras la victoria del pasado sábado contra uno de los rivales más fuertes que se pueden encontrar en la liga. Y ganamos. Sí, ganamos, a pesar de que no todo el mundo se haya enterado de ello. Seguramente, muchos os preguntaréis a qué viene este comentario y os lo voy a decir. Antes de escribir este artículo, estuve mirando lo que decían los periódicos y los telediarios sobre la victoria del Sevilla y me di cuenta de que no había sido así, o, por lo menos, eso parecía en muchos de ellos. Nosotros no habíamos conseguido una victoria, sino que había sido el rival quien había perdido.
Creo que eso no es así, la verdad. Cuando le prestas atención a la liga actual, parece que solamente importan determinados equipos, mientras que el resto son simplemente aderezos para que ellos, los considerados los grandes, muestren su valía. Parece que no importa lo que se esfuerzan todos por conseguir victorias, por luchar por los empates o admitir las derrotas con la mejor de las caras, aunque por dentro duele como nada.
Entiendo que existan los niveles de audiencia, lo que hace que más personas se peguen delante de un televisor o compren más o menos entradas, pero creo que todo tiene un límite. Muchas veces, hay que recordar que los partidos no se juegan simplemente con un equipo, sino con dos, y que, inevitablemente, al final siempre pasa lo mismo, o empatan, o uno de ellos gana mientras que el otro pierde. Parece una cosa fácil y absurda, pero no lo es.
Hoy día da la impresión de que lo que importa es cuánto generan determinados equipos, cuánta expectación pueden causar determinadas declaraciones o el número de personas que acuden a los estadios. Conviene no olvidar que los que conforman la liga BBVA son un total de 20 clubes diferentes y que, si todos están en primera división, es gracias a sus méritos, a sus victorias, a lo que se esfuerzan por luchar para ser los más grandes.
Lo importante de los partidos es el juego, cómo pasan los balones, si la defensa actuó mal o bien, si se hicieron buenos pases, si el entrenador debe cambiar esto o aquello, si la afición se sintió a gusto en su campo. Hay que valorar esas cosas cuando se termina un encuentro. Hay que dar la victoria a quien la tuvo y reconocerlo.
Eso es lo más importante. Reconocerlo. Dar el mérito a quienes han conseguido meter más goles, a quienes, llegado el minuto 90, el marcador reconoce como vencedores, y mostrarles su valía en todos lados. Porque son ellos los que han ganado y se lo merecen. Porque jugaron bien. Porque marcaron. Porque es así, y no de otra forma, como se sube en la clasificación y se consiguen los puntos.
Imagen MundoDeportivo.com




Lleva toda la razón aqui no cuenta que el Sevilla haya ganado, si no que el Madrid ha perdido,de pena daba verdadero asco escucha todas las cadenas de radios, en la Cope decia un individuo a los poco minutos después de haber marcado,que el Sevilla tenía ya más miedo que verguenza, me quedé con ganas de haber llamado cuando termino el partido,para que hubiera tenido más respeto y un poco de más verguenza.
Totalmente de acuerdo. Pero ya se sabe, en esto del fútbol siempre parece que sólo existen Madrid y Barcelona. Y no, no es así, hay más equipos. La victoria del Sevilla del otro día debería hacer recordar que no sólo de Ronaldo y compañía vive el hombre…