Muchos cambios ha sufrido el centro del campo sevillista en las últimas dos temporadas. Pero desde que llegó Gary Medel, se sabía que al menos teníamos en el cesped a un centrocampista de garra, entrega y habilidad de contención. Por aquel entonces, Medel compartía parcela con Fazio, Trochowski o Rakitic, dando lugar a un centro del campo desequilibrado que apenas podía aguantar el ritmo de los partidos en dicha zona.
Poco a poco, los técnicos (primero Marcelino y luego Míchel) se fueron dando cuenta de ese aspecto y comenzaron a dibujar un equipo con tres centrocampistas, dando libertad a uno de ellos para generar el juego y asociarse en la mediapunta, mientras que los otros dos realizaban tareas de choque y contención. Por desgracia, dicho dibujo exigía que los dos centrocampistas que tenían que realizar el trabajo sucio y barrer la casa tuvieran unas características muy concretas. Y pronto nos dimos cuenta de que Medel realizaba todo el trabajo y tapaba todos los huecos, mientras que el compañero de fatigas de turno se perdía en el campo, dado que ni Rakitic ni Trochowski, ni siquiera Campaña, eran jugadores de dicho perfil.

Por fortuna, este año contamos con la incorporación de Hedwiges Maduro, un jugador que encaja perfectamente en esas labores de contención (o destrucción, por qué no decirlo) y que viene a reforzar la mitad del terreno de juego que más problemas ha dado al Sevilla en los últimos años: del centro del campo hacia atrás. El holandés puede jugar de central, de centrocampista defensivo e incluso de lateral, como ya hiciera en sus mejores años en el Ajax, aunque lo más probable es que forme pareja junto o detrás de Medel para dinamitar la creación de juego del rival.
Ya vimos la capacidad de entrega, colocación y visión de Maduro frente a un rival de primer nivel como el Real Madrid, por lo que confío en que se le sigan dando oportunidades para trabajar junto a nuestro guardián chileno, hecho que sin duda permitirá encontrarnos de paso a un Rakitic, u otro de los centrocampistas más creativos de la plantilla, con total libertad para hacer lo que mejor saben: mover la pelota y acercarse al area para apoyar las jugadas de ataque. Si Maduro cuaja en esta posición que, por otro lado, es su lugar natural en el campo, seguramente el Sevilla comenzará a convertirse en un equipo mucho más sólido atrás, lo que permitirá a los jugadores atacantes volcarse en el área rival para generar jugadas de peligro una y otra vez sin tener que mirar constantemente hacia atrás.
El doble pivote defensivo es muy utilizado en el fútbol moderno, pero es necesario disponer de jugadores adecuados para esa formación. Ojalá Medel y Maduro consigan dotar al centro del campo sevillista de la solidez deseada. Desde luego, lo que se vio en el partido frente al Real Madrid sólo augura cosas buenas.


