Tras la euforia lógica por la magnífica victoria ante el Real Madrid se nota mucho optimismo entre el sevillismo, tanto que parece que, según a quién leas, ya estamos clasificados para Champions League en la jornada 4 con toda la Liga por recorrer. Cierto es que yo soy el primero que tras el encuentro contra los de la capital empecé a dejar de ver carencias y a resaltar las virtudes de este vestuario que Míchel ha conseguido convertir en un bloque que ataca y defiende unido, algo casi impensable recordando la tan reciente pasada campaña. Pero quizá es necesario echar la pelota al suelo y calmar los ánimos.
No estoy diciendo con esto que el Sevilla no haya presentado una clara mejoría en los últimos encuentros, confirmada con el completísimo partido del pasado sábado, pero esta buena imagen debe servir para marcar un camino a seguir, sentar las bases para el equipo que, recordemos, aún está en construcción, y no para dormirnos en los laureles de quienes ya se sienten superiores a todos.

Quedó claro el sábado que la solidaridad y el trabajo en bloque es importante para que el equipo recupere esa garra que se creía perdida, esa ‘casta y coraje’ que tantos reclamábamos desde hacía mucho tiempo, pero el fútbol es resultados y sólo ellos permitirán que sigamos creciendo.
Desde el mismo portero, el incomensurable Andrés Palop, hasta la última línea de ataque, el equipo, como dije antes, atacó y defendió en bloque, realizó ayudas en defensa para parar a los pesos pesados del Madrid y buscó los espacios en el ataque para permitir, aún en velocidad, que los compañeros se incorporasen y hacer aún más efectivas si cabe las carreras hacia el área del Madrid. Spahic y Botía cuajaron un partido increíble y puede que estemos hablando de los centrales titulares de aquí a que acabe la temporada.
Navarro, qué decir de Navarro. Salvando el par de entradas bruscas que realizó al principio del partido, fijando el límite de las mismas con el árbitro, estuvo de 10 todo el encuentro, ejemplarizándose en el balón que sacó a Cristiano Ronaldo casi con la punta de la bota. Maduro, con su trabajo de líbero, descargó a Medel de la responsabilidad de tener que bajar hasta la misma defensa a ayudar a los centrales y el chileno hizo un trabajo de contención y ayudas en el centro del campo que bien valió para anular la media del Madrid.
Las salidas en velocidad del equipo fueron magníficas, echando sólo en falta más efectividad en el remate. En algunos momentos del encuentro se palpaba el 2-0 y nunca llegó. Cicinho continúa demostrando que apunta maneras para ser un gran lateral, y Trochowski juega al fin en su sitio y su rendimiento se ha multiplicado por dos. Rakitic ha recuperado su toque y la cercanía al área le da nuevos aires. Navas sigue espléndido y Negredo está falto de gol. Confiamos en que Míchel, con el plan de entrenamientos específicos que tiene puesto al de Vallecas, le recupere pronto.
Podemos estar ante el 11 titular para muchos de los encuentros que nos restan, ajustando las piezas que sean necesarias para cada situación, y ésta es la línea a seguir. Cerrar espacios en defensa y abrir el campo en ataque, estar encima del contrario para que no respire y aprovechar nuestra superior calidad para hacer daño en cuanto haya una oportunidad.
Este Sevilla tiene muy buena pinta, ya se vio ante el Getafe, ante el Granada y más ante el Rayo. Este es el camino a seguir y, al menos en intensidad, no podemos bajar el listón. Ahora vamos a visitar al Depor y comprobaremos si la línea se mantiene. Y tras ellos, el Barça en casa, sin duda va a ser una dura prueba de fuego para conocer las aspiraciones reales de este equipo en la temporada 2012-13.
Pero de momento Míchel tiene mi total confianza. No hay más que ver al equipo.



Fazio no, Spahic
Cierto compañero, ¡menudo lapsus! Gracias por avisar y por pasarte!