Nuestros corazones sevillistas, a base de golpes, varapalos y noticias desagradables acabarán haciéndose más fuertes, de eso no me cabe duda, y como el ave Fenix, resurgiremos de nuestras cenizas con incluso más fuerza que antes.
Pero el camino está siendo duro y amargo.
Hace dos años, nos frotábamos los ojos en verano viendo cómo nuestro Sevilla quedaba eliminado en la ronda previa a la fase de grupos de la Champions League a manos del todopoderoso Sporting de Braga. La desilusión fue máxima, sobre todo teniendo en cuenta lo que costó conseguir esa cuarta plaza con aquel gol de Rodri en Almería, sin embargo nos quedaba el premio menor de la Europa League, esa que tantas alegrías nos ha dado y que nos impulsó a lo más alto del fútbol europeo.
El verano pasado, la cosa fue peor. Ya no sufrimos para entrar entre los cuatro primeros, sino que tuvimos que sudar para quedar entre los puestos que dan derecho a la otrora UEFA y, por si fuera poco, quedando eliminados de nuevo en la eliminatoria previa a la fase de grupos, esta vez ante un equipo algo mejor, pero a todas luces inferior al Sevilla, el Hannover 96.
Esta temporada se presentaba con la tranquilidad de que al menos no podía haber un traspiés de esas dimensiones antes de empezar la temporada, pues por primera vez en los últimos 9 años, el Sevilla se había quedado fuera de los puestos que dan derecho a Europa. Sin embargo, cuando nos prometíamos un comienzo tranquilo y centrados en la liga ocurren los incidentes de Rota, las exageradas medidas del club contra los violentos, y la incomprensible respuesta de los que al parecer amparan a éstos, se desata la guerra en el Sánchez Pizjuán, volvemos a empezar mal.
Por si todo esto fuera poco, el equipo comienza ganando, aunque no convenciendo, dejando la sensación de que si el partido no se le pone de cara pronto, como ocurrió frente al Getafe, este equipo puede sufrir mucho.
Llegan después dos partidos lejos de Sevilla, en el primero se deja una imagen horrorosa ante un equipo menor como el Granada, maquillada por el empate conseguido jugando con 10 gran parte del partido.
En Vallecas, los nuestros salen a por todas, se crean innumerables ocasiones de gol, se pone todo de cara, hasta el punto de fallar dos penaltis a favor y jugar contra 10 el tramo final de partido, pero el marcador no se mueve y nos volvemos con un punto que sabe a derrota.
Como se suele decir, a perro flaco todo son pulgas, y ahora el calendario ha querido que los dos mastodontes del fútbol español jueguen contra los de Nervión uno detrás del otro, con el “descanso” del partido contra el Deportivo de la Coruña.
Para que nos vayamos entendiendo, lo que quiero decir es que nos podemos plantar en la séptima jornada con 5 puntos, (no considero descabellado perder también en Riazor), 5 puntos de 18 posibles, un desastre.
Y sí, los partidos ante Madrid y Barça hay que jugarlos, pero si me permiten no voy a poner ni un sólo gramo de esperanza en que saquemos algo positivo de alguno de ellos, prefiero llevarme una buena alegría a otro disgusto más.
No me gusta la cara que tiene esto, pintan nubes negras para nuestro Sevilla. Pero por si alguien tiene alguna duda, ahí estaré, ahí seguiré animando a mi Sevilla, dejándome la voz, yo no dejaré de ir a mi casa, otros no pueden decir lo mismo, ¿verdad?.
Imagen lineadegol.com




Estimado José Antonio Delgado:
Solo decirte que tengo 45 años y un hijo de 12 y ambos sevillistas. Habre ido con él a 3 partidos al estadio. El motivo no es otro, que me da MIEDO que la lien los de siempre, los violentos, que curiosamente se refugian en la zona de los Biris. Entre los horarios de TV y que no me puedo fiar, hoy me planteo ser socio del Sevilla para ir no solo con mi hijo, sino con mi familia a pasar un rato divertido. Tan solo termino diciendote que cuando limpian un CANCER, también se llevan por delante partes sanas, pero necesarias, estas partes son para mi los que defienden a los violentos con la escusa de que son biris. Si los autenticos Biris pusiesen de su parte, este problema no existiria…
Aunque las medidas me parezcan exageradas, no digo que no sean necesarias. Me produce vergüenza cada vez que ha habido un problema en el campo relacionado con la violencia, y toda medida que contribuya a erradicar esta de una vez por todas, sera bienvenida.
No hay nada mas triste que un aficionado tenga miedo de ir a ver un partido de fútbol. Espero que pronto puedas tener la seguridad y tranquilidad de que puedes disfrutar de tu equipo con tu hijo, como siempre debio ser.
Y como bien dices, si los que pueden pusieran nombre y apellidos a los violentos y los expulsaran de sus filas, creo que todo esto se podria evitar.
Un abrazo amigo.